No hay que perder el norte
Hace rato que no creo en Dios, pero siempre me gustó la historia de los talentos, en donde básicamente un hombre le da dos talentos (monedas) a tres amigos. El primero apuesta los talentos y logra conseguir dos más. Ahora tiene cuatro talentos. El segundo logra ganar un premio luego de participar en un evento, por lo que ahora tiene seis. Pero el tercero decidió enterrar sus talentos, temeroso de perderlos. A tercer día llegó el amigo del viaje. Este le pidió a sus amigos que le mostrasen los talentos. Los tres se llevaron las manos al bolsillo y las levantaron , mostrando los talentos que tenían a su amigo. El viajero se fijó en la mano de cada uno de ellos, y estuvo conforme hasta que su vista cayó sobre la mano temblorosa y pequeña del tercero, quien tenía apenas dos talentos. El de los dos talentos no podía aguantar la mirada del amigo que le dio los talentos, quien movía l cabeza de un lado a otro, negando en silencio, visiblemente decepcionado. Apretó un p...